En esta imagen que te voy a presentar, suceden miles de veces, todas las noches en todas partes del mundo. Imagínate, son las tres de la mañana y hay una mujer que quizás está sentada en una silla mecedora, en la sala de su casa, hasta en el borde de su cama, y se encuentra con un bebé en brazos y está ahí meciendo a ese bebé.
En su casa el resto de las personas duermen; ella no, ella está despierta y en medio de ese silencio pueden pasar muchas cosas por su cabeza, cosas que no le ha dicho a nadie, cosas que no le va a contar a su esposo, que no le va a contar a su mamá, que no le va a hablar su pastora, ni siquiera a su mejor amiga. Muchas veces esas mujeres lo que quieren eliminar es ese pensamiento; mientras está ahí atendiendo a su bebé, que quizás se duerme un rato más tarde y unas horas más después, a las 6, a las 7 de la mañana, ya se encuentra de nuevo esa mujer a la carga, haciendo lonchera, preparándose para ir a trabajar.
Esta semana el continente entero aquí en los EEUU está hablando de la maternidad y está hablando de la maternidad por un caso que sacudió a Massachusetts y de ese caso yo te quiero hablar un poquito más adelante. Lo que quiero que sepas desde este momento es que esa conversación acerca de ese caso tomó un rumbo bien peligroso y que ningún lado ni el otro tienen realmente una palabra para nosotras las mujeres cristianas.
La palabra real la tiene Dios, y la dijo unos 2700 años atrás por boca del profeta Isaías. Quiero ubicarte: Isaías les habla a un pueblo que le va a ser llevado cautivo a Babilonia, lejos de su tierra, con el templo destruido, y a ese pueblo la Biblia lo llama SION, que es Jerusalén, hablando como si fuera una mujer, y SION dice una palabra que tú también has dicho, que es tu propia versión: Dios me dejó, Dios se olvidó de mí; yo quiero que tú lo escuches en los propios labios de Isaías.
Isaías 49:14-16 “Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.”
Fíjate lo que hace Dios con un pueblo que se siente abandonado; se compara con una madre y fíjate en lo sobria que es esa comparación. Dios no dice que una madre nunca se olvida; hay gente que dice eso por la calle. Dios dice: Aunque olvide ella, Dios sabe que el amor de madre, con todo lo poderoso que es, puede fallar y ahí está el episodio que quiero compartirte en el día de hoy.
El amor de madre es de las fuerzas más poderosas que Dios puso aquí en la tierra, pero no se alimenta solo; fue diseñado para estar rodeado. ¿Rodeado por quién, pastora? La maternidad fue diseñada para estar rodeada por Dios, para estar rodeada por un esposo, para estar rodeada por otras mujeres, para estar rodeada por una comunidad, una iglesia.
El amor de madre es de las fuerzas más poderosas que Dios; cuando ese cerco, ese grupo de personas, se desaparecen y la madre queda sola en la oscuridad, el corazón de una madre puede caer.
Hoy te explicaré cómo se rompió ese cerco, qué le pasa a una madre cuando se queda sin ese cerco de personas y por qué ayer comencé una campaña de oración en vivo en este mismo canal todas las noches, orando por las madres como no se ha orado en mucho tiempo.
¿Alguna vez has sido cerco de una madre que recién tuvo a su bebé? ¿Me creerías si te dijera que el amor de madre es de las fuerzas más poderosas que Dios tiene aquí en la tierra? ¿Sabías tú que la maternidad fue diseñada para hacerse en apoyo? ¿Eres de las madres que ha tenido pensamientos incorrectos alguna vez? ¿Sabías tú que la mayoría de las madres en muchas ocasiones pasan por depresión posparto?
Me gustaría leer tus respuestas a estas preguntas en la caja de comentarios.
Terminando con lo anterior, continuemos nuestra lectura.
Comienzo con el contexto de por qué estoy haciendo esa campaña de oración y por qué estoy hablando de este tema en el día de hoy; te hablo ahora de ese caso, una sola vez lo voy a hacer con mucho respeto.
El 4 de septiembre de este año en Massachusetts, un juez declaró nulo el juicio contra Lindsay Clancy. Probablemente habrás escuchado el caso de esta mujer, una enfermera de parto de 32 años que en el año de enero 2023, esto sucedió hace más de tres años, en el pueblo de Duxbury, mató a sus tres hijos. Se llamaban Cora, Dawson y Callan; Cora tenía 5 años, Dawson tenía 3 años y Callan, de 8 meses, lo hizo mientras su esposo iba a buscar comida y después se lanzó por una ventana y quedó paralizada.
Su defensa nunca negó que ella lo hizo; de hecho, ella misma nunca ha negado que ella había cometido el crimen. Sí te hago esa aclaración porque, en efecto, todas las teorías de conspiración que tú has visto en las redes sociales acerca de que ella no cometió el acto son falsas, dicho por su propio abogado. Ella fue quien asfixió a sus hijos con bandas elásticas de hacer ejercicios; lo admitió ella, su abogado lo dijo en su defensa, lo ha dicho del famoso.
¿Por qué fue el juicio si ella aceptó que ella lo hizo? Se declaró inocente porque alegó psicosis posparto y más de un poco de medicamentos recetados en pocos meses pueden haber tenido ese efecto.
Los testigos dijeron que ella pedía ayuda; la fiscalía dijo que fue un acto planificado. El juicio duró 21 días, el jurado deliberó por 7 días, el jurado no se pudo poner de acuerdo. Ella sigue internada en un hospital y a finales de este mes de septiembre se decide si se vuelve a juzgar o qué va a suceder con su caso.
Yo no vengo a juzgar a esta mujer, le pido a Dios misericordia para ella y te pido a ti que hagas lo mismo, que ores por misericordia. Lo que sí vengo a hacer es hablarte de lo que ese caso ha destapado en nuestra sociedad, porque abrió una conversación en todos los EEUU y, por consiguiente, aquí en Puerto Rico, y esa conversación ha tomado un rumbo bien peligroso: de un lado te están diciendo que la maternidad es una carga que destruye a la mujer, y que la salida es tener menos hijos o no tener hijos o soltar los hijos que tienes por el peso que ellos causan.
Esto suena loco, pero hay un lado radical de mujeres que están diciendo que la maternidad fue tan dura para esta mujer que lo que hizo fue soltar el peso, y ojo, cuidado, ¿por qué? Porque del otro lado están diciendo que aquello fue pura maldad y que no hay nada más.
Que hablar al respecto y yo te pregunto: ¿qué hace uno con esas dos posturas? La que está en la cocina escuchando lo que dicen unos y lo que dicen otros, la que está con su bebé en los brazos, la que hace unos dos años no la deja dormir, que tiene pensamientos que también le dan miedos.
Ninguna de las dos posturas nos sirve a nosotras las mujeres cristianas: una te dice que el hijo es un problema, eso no va con nosotros; la otra te dice que si tú tienes esos pensamientos, tú eres un monstruo, eso tampoco va con nosotros; la mayoría de las mujeres se callan.
Yo sé que yo le hablo a miles de mujeres todas las semanas y en esas decenas de miles de mujeres, hay mujeres que están cansadas; eso yo lo entiendo, yo no voy a discutir eso. Lo que es mentira es que la salida sea dejar de ser madre; cuando una madre cae, no falló la maternidad, falló el cerco que fue diseñado por Dios para sostener la maternidad.
Por eso esta semana estamos orando por las madres todos los días en este canal a las 9 de la noche, hora de Puerto Rico, hasta el 26 de septiembre y luego el 27 de septiembre vamos a tener un servicio especial a las 6 de la tarde que se va a transmitir también por este canal. Si estás en Puerto Rico, te invitamos a que nos acompañes en este servicio.
Quiero darte las razones por las cuales yo sentí bien fuerte en mi corazón hacer este cerco de oración de 15 días que comenzamos ayer y que vamos a terminar en ese servicio especial el domingo 27 de septiembre.
1. La primera razón para orar, para orar por las madres, porque el cansancio de muchas madres habla y que certifican tener es real y casi nadie está llevando a Dios ese cansancio. Fíjate a dónde va ese cansancio: ese cansancio va a las redes sociales, va en una mamá llorando en el carro; ese vídeo tiene millones de visitas, va a la terapia. Bendita sea la terapia; yo nunca voy a decirle a nadie que no busque ayuda de terapia; al contrario, si tú crees que necesitas ayuda de terapia, búscala.
Ese cansancio va a la política, donde se convierte en un argumento; la altar llega bien poquito y Jesús fue bien específico sobre hacia dónde debe ir una carga; cuando lees Mateo 11:28: “Luego dijo Jesús: “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso”.
Trabajados y cargados, yo no conozco una descripción más exacta para hablar de una madre que a las 11 de la noche se encuentra recogiendo una cocina. Esa invitación de Mateo es para ti, con el pelo recogido, con la ropa de dormir puesta, desde las 7 de la noche ahí limpiando tu cocina, recogiendo las cosas que dejaron tiradas, preparándote para el otro día. Lo que le cuentas a las redes te lo pueden aplaudir, pero lo que le cuentas a la terapeuta, la terapeuta te lo puede ordenar, pero lo que no le cuentas a Dios se queda dentro de ti sin luz y sin aire y todo lo que se queda sin luz y sin aire con el tiempo se pudre; lo que no se ora se pudre.
2. La segunda razón es que ese cerco del que te hablaba al principio se rompió. Tu abuela crió con su mamá al lado de ella, con hermanas que se llevaban al nene en la tarde, que iban a visitarla, con una vecina que tocaba la puerta con una olla de sopa, con una iglesia que aparecía cuando parecía un bebé. Cuando nació mi primera hija, mi mamá fue a mi casa y estuvo casi un mes conmigo. Cuando nació mi nieto Leo, mi hija mayor tomó un avión y se fue una semana a ayudar a su hermana.
La maternidad fue diseñada para hacerse en apoyo, para hacerse con un cerco, para hacerse con nuestra familia, con nuestra comunidad. Hoy a eso le llaman una red de apoyo; eso es como lo llaman hoy, pero eso siempre fue diseñado de esa manera. Es muy posible que muchas de ustedes que me escuchan todas las semanas se encuentren criando solas en un apartamento donde la única compañía adulta que tienen en todo el día es su teléfono celular, y el celular no te carga al bebé mientras tú te bañas.
Aquí la ciencia confirma lo que la Biblia dijo primero: el cerebro humano no fue hecho para regular tu estrés a solas. Los que estudian el cerebro lo llaman correlación; cuando hay una persona segura cerca, tu sistema nervioso baja la alarma; cuando estás sola, cada llanto de un bebé, cada fiebre, cada factura llega con más carga de la que ese mismo evento tendría con alguien a tu lado.
Dios diseñó el cerebro de la madre para estar acompañada y el ser humano también para estar acompañado; por eso en Génesis dijo que no era bueno que el ser humano no estuviera solo. La maternidad no ha cambiado; lo que desapareció fue el sostén alrededor de la maternidad. Tu abuelita no era más fuerte que tú; tu abuelita estaba más acompañada que tú.
3. La tercera razón es que la mente de una madre después de dar a luz es un campo de batalla que pocas veces se nos explica. Hay una base biológica real: en cuestión de horas después del parto, las hormonas que sostuvieron el embarazo caen de golpe; a eso le sumas semanas de sueño roto, un estado de alerta que no se te apaga porque tienes una nueva responsabilidad con ese bebé y una criatura que depende de ti para todo.
En la mayoría de las mujeres se pasa; en muchas se convierte en lo que hoy se le llama depresión posparto y en algunas muy pocas se convierte en lo que se llama psicosis posparto, donde la mujer escucha cosas que no están y lo más terrible es que ella no sabe que está alucinando.
Ignorar esa realidad científica es negligencia, pero espiritualizar diciéndote que tienes que orar más, que una mujer no necesita un médico, lo que necesita es orar más, eso también es negligencia, así que te voy a decir las dos cosas: oro por ti, pero también quiero y te invito a que busques ayuda. Si los pensamientos te asustan, busca ayuda hoy y en Puerto Rico hay un lugar que se llama la Línea Paz; te comparto el número de teléfono 1800-9810023. En los EEUU también hay una línea de ayuda; todo lo que tienes que hacer desde tu teléfono es marcar el 988. No conozco estos servicios en Latinoamérica y reconozco que tengo audiencia en todos los países de Latinoamérica, pero tú puedes buscar ese número, ese lugar de ayuda donde te atienden las 24 horas.
Buscar ayuda es un acto de fe, no es un acto de falta de fe; Dios puso médicos, Dios puso medicinas, Dios puso personas en tu camino y confiar en eso y dejarte sostener es también creerle a Dios mientras Él hace lo que solo Dios puede hacer.
4. La cuarta razón es que si estás sembrando con mucha habilidad y mucha tristeza, para mí la idea de que tu hijo es tu enemigo, de que tu hijo te robó tu cuerpo, te robó la carrera, te robó el sueño, te robó la identidad, te robó la vida que tú ibas a tener, y casi siempre llega después de un día horrible cuando tú estás más abierta a creer estos pensamientos. Y aquí yo quiero ser precisa y puntual: nuestros hijos cuestan, claro que nos cuestan, nos cuestan nuestros cuerpos, nuestros sueños, nos cuestan dinero; eso es verdad. Lo que es mentira es que tu hijo sea tu enemigo, y escucha cómo la llama Dios en el Salmo 127:3: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”, creencia y estima.
Cada vez que tú tengas un pensamiento negativo acerca de tus hijos, ve a Salmo 127:3 y di en voz alta: “Herencia y estima, herencia y estima, herencia y estima, herencia de Jehová y cosa de estima es el fruto del vientre”.
Una generación que cree que el hijo es enemigo no va a tener hijos, y las que los tenga los van a criar con resentimientos, y un hijo criado con resentimiento crece sabiendo que fue un estorbo en la vida de alguien. Por eso hay que orar para que ninguna idea, por bien empaquetada que esté, cualquier ideología, llegue a nuestro corazón y nos convenza de que lo que Dios llamó herencia es nuestro adversario.
5. La quinta razón: son las madres que cargan pesos que no se ven cuando están haciendo compra en el supermercado. ¿A qué madre me estoy refiriendo? A la que perdió un hijo y todavía pone un plato de más en la mesa a veces sin darse cuenta, la que tiene un hijo que se fue de la casa y que abandonó a Dios y ora todas las noches mirando su teléfono, mirando esa llamada telefónica, la que tiene un hijo enfermo y vive de cita en cita, la que crió hijos que no parió, la que lleva años pidiendo un hijo y cada mes vuelve a enterrar la esperanza en el baño con una prueba que solamente tiene una rayita.
Es bien posible que tú seas una de esas madres y que nadie en tu iglesia lo sepa, ¿por qué? Porque te ves compuesta, porque sonríes bien. A la madre de Jesús le pasó también; cuando María presenta al niño en el templo, un anciano justo llamado SIMEÓN la mira y le dice: Lucas 2:35 “(y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones”.
María, la madre de Jesús, cargó una espada en el alma durante más de 30 años y Dios lo sabía desde el día uno, así que si tú cargas una espada que nadie la ve, no la cargas escondida de Dios; Dios ve exactamente lo que llevas y esta semana también se ora por eso en estos 15 días de oración.
6. La sexta razón es que el enemigo va hacia la madre para llegar a los hijos; esto yo lo voy a desarrollar completo en el episodio 323 el próximo lunes, que desde ahora te digo que no te lo puedes perder, así que hoy te lo dejo en una sola idea.
Si tú vas a la persona que sostiene un hogar, ese hogar se va a caer. Cuando una madre está en oscuridad, lo que está en juego va más allá de ella; lo que está en juego es la próxima generación. Orar por las madres es orar por los hijos que todavía no saben ni hablar.
7. La séptima razón es la más profunda de todas; para dártela tengo que volver al texto de Isaías que te leí al principio porque hay una palabra ahí que tú necesitas conocer. Isaías 49:15 “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”.
Quiero que le prestes atención a esa palabra, compadecerse en hebreo, que es el idioma en que Isaías escribió esa palabra; es la palabra: Racham. Viene de útero, vientre, matriz; cuando la Biblia dice que Dios se compadece, la palabra que usa es literalmente amor de vientre, la compasión que una mujer siente de lo que salió de sus propias entrañas.
Esto importa porque Dios escoge esa palabra, la más de madre que existe en el idioma para describirse a sí mismo.
Cuando Dios le dice a un pueblo que se siente abandonado: “Yo nunca me olvidaré de ti”, le está diciendo: Yo tengo el vientre que a la madre le puede fallar y, si ese amor de vientre es la imagen que Dios eligió para explicar su amor, entonces defender la maternidad es defender una imagen de Dios que la cultura en la que tú y yo vivimos en el día de hoy quiere borrar. Aunque ella, una madre, olvide, Dios no se olvida; Dios tiene el vientre que a nosotras nos puede fallar.
El día en que tu amor de madre no da para más por el cansancio, por los pensamientos incorrectos, por las razones que sea, el amor de vientre de Dios todavía te tiene esculpida en la palma de su mano y tiene a tus hijos ahí mismo al lado tuyo.
Te resumo todo lo que te he dicho:
1. Lo que no se ora se pudre.
2. La maternidad no cambió; lo que desapareció fue el sostén alrededor de la maternidad.
3. Buscar ayuda es un acto de fe.
4. Dios llamó a tu hijo herencia, nunca lo llamó tu enemigo.
5. Hay pesos de madre que no se ven, pero Dios lo ve todo.
6. Si tumbas a la que sostiene, la casa se va a caer.
7. Dios tiene el vientre que a una madre le puede fallar.
El corazón de madre no fue diseñado para sostenerse solo y lo que estamos haciendo estas dos semanas es volver a levantar ese cerco. Desde ayer domingo y hasta el sábado 26 de septiembre, cada noche a las 9 de la noche, hora de Puerto Rico, estamos en vivo en este mismo canal orando por las madres. 9 de la noche: Miami, Nueva York, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador son a las 8 p. m.; en México y Centroamérica son a las 7; en Argentina y Chile son a las 10.
Cada noche una madre de la Biblia y cada noche un motivo distinto de oración. La primera noche fue ayer y está grabada en el canal; tú puedes ir a verla. Y el domingo 27 de septiembre, que es el día 15, a las 6 de la tarde vamos a cerrar con un servicio especial para mujeres en la iglesia Fuente de Agua Viva en Carolina, Puerto Rico. Si tú no estás en Puerto Rico, tranquila, ustedes conocen mi frase: No pasa nada, va a estar transmitiéndose aquí en este canal, en mi canal de YouTube.
Es bien posible que hoy tú seas la que está a las 3 de la mañana con el bebé en brazos y con un pensamiento en tu corazón que te da miedo, y también es posible que te puedas convertir en la mujer de la sopa que llega a la casa de la que acaba de tener un bebé. Ambas mujeres hacen falta esta noche a las 9 para ese servicio especial de oración. Quiero que traigas a una mujer que te acompañe, porque cuando una madre no puede más, lo que Dios pone a su lado es otra mujer que sí puede y puede ayudarla en el día de hoy.
Quiero que me cuentes en los comentarios quién fue el cerco que te sostuvo cuando tú no podías más, y si hoy eres una de esas mujeres que dice: “Pastora, no puedo más”, no tienes que contarme nada, simplemente escribe en los comentarios por mí y yo voy a orar por ti y me voy a poner de acuerdo contigo.
Quiero verlas a todas en el live a las 9 de la noche y el próximo lunes bien pendiente a ese episodio 323 de Mujer Pódcats porque vamos a continuar con este tema.
Por último, me gustaría agradecer a todas esas mujeres que decidieron invertir un par de minutos de su vida leyendo.