Hay errores de la vida que nos ocurren una sola vez, pero hay errores que regresan una y otra vez como si alguien estuviera en algún lugar presionando un botón que dijera “repite, repite, repite”. Tú te prometiste a ti misma: “Yo no voy a reaccionar de esa manera”. Te prometiste: “No voy a decir otra vez una cosa como esta”. Dijiste: “Yo no voy a tomar decisiones de esta manera”, pero meses después te encontraste haciendo exactamente lo mismo, la misma reacción, la misma discusión, la misma elección que tú te juraste a ti misma que no ibas a repetir.
Llega un momento en que como mujer empezamos a preguntarnos algo muy serio: ¿por qué sigo cayendo en lo mismo? Sí, ya yo sé que eso está mal; muchas mujeres creen que su problema es falta de disciplina, pero muchas veces el problema no es la disciplina, es un ciclo, un ciclo invisible que dirige tu decisión, tus reacciones, tus hábitos sin que tú te des cuenta.
La Biblia está llena de ejemplos como este; por ejemplo, en el libro de Jueces, en el pueblo de Israel vivía atrapado un patrón que se repetía una y otra vez. Cuando lees Jueces 2:19 “Más acontecía que al morir el juez ellos volvían atrás y se corrompían más que sus padres y siguiendo a Dioses ajenos”, y no era falta de información; esa gente sabía lo que estaba bien y lo que estaba mal, era un ciclo que repetían.
Sansón es otro ejemplo impresionante; es este hombre muy poderoso, pero con un patrón repetido que lo lleva siempre al mismo tipo de decisiones. Lo que le sucedió a Sansón no fue un accidente aislado, fue un patrón que nunca se interrumpió. Lo vemos también en la vida de Pedro en el Nuevo Testamento; un hombre que amaba a Jesús profundamente, no había duda del amor que Pedro le tenía a Jesús, pero en un momento de presión reaccionó de una forma que él jamás pensó.
Mateo 26:74 “Entonces él comenzó a maldecir y a jurar: No conozco al hombre”. Muchas decisiones no nacen en la maldad, nacen de una reacción; aquí está el punto que te quiero mostrar en el día de hoy, porque hay mujeres que aman a Dios, desean cambiar, oran, leen la Biblia y aun así siguen atrapadas en los mismos patrones, no porque no quieran cambiar, sino porque no han identificado el ciclo que dirige sus decisiones.
En este episodio quiero mostrarte tres cosas con claridad.
1. Quiero mostrarte esos ciclos que tú repites, aunque sabes que están mal.
2. Quiero mostrarte por qué la fuerza de voluntad casi nunca logra romperlos.
3. Quiero mostrarte el punto exacto donde puedes interrumpir ese patrón antes de que vuelva a dominar tu vida.
Cuando una mujer identifica el ciclo, empieza el verdadero cambio; por eso este episodio se llama “¿Por qué repetimos los mismos errores?”.
¿Te has preguntado por qué hay errores que regresan una y otra vez? ¿Eres tú de esas mujeres que se pregunta por qué sigo cayendo en lo mismo? ¿Me creerías si te dijera que un ciclo no se rompe solamente con intención, se rompe cuando tú identificas el mecanismo que sostiene a ese ciclo? ¿Sabías tú que cuando un patrón se instala en tu vida comienza a repetir conductas e incluso cuando sabes que te perjudica? ¿Te has preguntado por qué tenemos que evaluar nuestros patrones?
¿Te has preguntado si tienes la capacidad de responder con toda seguridad estas dudas? Me gustaría leer tus respuestas a estas preguntas, en la caja de comentarios.
Terminando con lo anterior, continuemos nuestra lectura.
Quiero comenzar hablando de que el problema no es el error; quiero empezar con algo que de alguna manera puede reorganizar tu forma de verte a ti misma. Muchas mujeres están tratando de corregir errores cuando en realidad deberían estar analizando patrones; corregir errores y analizar patrones no es lo mismo.
Un error es una decisión aislada; un patrón es una forma repetida de reaccionar. Cuando un patrón se instala en tu vida, comienzas a repetir conductas e incluso cuando sabes que te perjudica. El apóstol Pablo describió esta experiencia humana con una honestidad impresionante y yo lamento que no se le preste más atención a estos versos que yo te voy a recitar ahora.
Romanos 7:15 “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago”. Más adelante dice: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”.
Algunas de ustedes estarán diciendo: “Pastora, qué, esto parece como un trabalenguas”. El contexto aquí no es excusar al pecado; Pablo lo que está haciendo es explicar la lucha interna que como ser humano tenemos todos nosotros. Tú no eres la única persona que luchas con tu interior; Pablo está describiendo lo que muchas mujeres experimentan hoy: ¿de qué estoy hablando? Saben que es lo correcto, desean hacer lo correcto, pero hay algo dentro de ellas que las empuja a repetir el mismo ciclo.
El problema no es ignorancia; muchas veces es una programación interna; saber no siempre cambia un patrón. Este es el primer principio que tú tienes que entender.
1. Un ciclo no se rompe solamente con intención, se rompe cuando tú identificas el mecanismo que sostiene a ese ciclo. Quiero que veas algo conmigo que casi nadie explica y al final te compartiré algo que te va a enseñar a identificar ese mecanismo que sostiene tu ciclo y que te hace repetir los mismos problemas.
2. Los ciclos que no nacen de la decisión: muchas mujeres creen que el problema comienza en decisiones, pero no, la decisión es el final del proceso; el ciclo comienza mucho antes de que tú tomes una decisión, empieza en la forma en que interpretas lo que te ocurre.
Mira lo que dice el profeta Hageo hablando al pueblo de Israel, Hageo 1:5-6 “Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho y recogéis poco; coméis y no os saciáis; bebéis y no quedáis satisfechos. La clave aquí está no en lo que se bebe y en lo que se come o en lo que se siembra, no, cae en la meditación; dice: meditad bien sobre vuestros caminos, porque si hay gente que puede meditar mal, meditad bien.
En hebreo, la idea implica examinar la trayectoria de tu vida; Dios no le está diciendo que trabajen más, sino que observen el patrón de sus resultados. El problema no era falta de esfuerzo, el problema era falta de evaluación.
Tenemos que evaluar nuestros patrones; muchas mujeres siguen intentando ser más fuertes cuando lo que necesitan es detenerse a analizar, porque si no examinas el ciclo, terminas repitiendo el mismo camino. Ahora viene la parte más importante que quiero compartir hoy: es el momento donde se rompe un ciclo, porque el cambio real no ocurre cuando tú te prometes a ti misma cambiar; ocurre cuando interrumpes la reacción automática, y aquí entra un principio espiritual bien profundo.
Hebreos 12:11 “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. Esa palabra ejercitada, y esta vez no estoy hablando de los ejercicios que les comparto en mis historias de Instagram y les coloco; ya hicieron, no estoy hablando de ese tipo de ejercicios. La palabra ejercitado viene de una expresión griega usada para escribir entrenamientos constantes.
El cambio no es emocional, el cambio es entrenamiento; los patrones no se rompen con promesas, se rompen con práctica repetida. Si tú quieres un cambio en tu vida, los cambios se entrenan. Aquí es donde muchas mujeres se frustran, porque identifican el ciclo, pero no saben cómo interrumpirlo en la vida real.
Tú no necesitas un programa largo, tú no necesitas teorías complicadas; aquí está el anuncio que les quiero hacer en el día de hoy: recientemente yo diseñé una serie bien simple que se llama “Rompe el ciclo en 7 días” y son precisamente 7 audios cortos y 7 hojas de trabajo que te van a guiar paso a paso para identificar un patrón y comenzar a romperlo. Si tú sabes que hay algo en tu vida que se repite una y otra vez y tú quieres romper con eso una vez y para siempre, creo que esta serie especial es para ti, porque ahí te explico paso a paso; son 7 días y 7 hojas de trabajo para que puedas romper un ciclo. Yo te dejo la descripción o busca tu serie en www.Omayrafont.com.
Cuando empiezas a responder distinto en momentos pequeños, el ciclo empieza a debilitarse: una respuesta diferente, una reacción distinta, una decisión nueva y, aunque parezca algo pequeño, una decisión diferente puede cambiar el rumbo de un ciclo que llevaba años dominando tu vida. Yo te pregunto a ti: ¿qué ciclo has visto repetirse en tu vida? Una reacción emocional, la misma pelea con tu esposo, la misma discusión con tus hijos; es una decisión financiera, el mismo endeudamiento, los mismos patrones que comienzan a subir financieramente y, de repente, hay un colapso.
Estamos hablando de un patrón en las relaciones, estamos hablando de un hábito que tú intentas cambiar; lo haces por algún tiempo, pero vuelves a los viejos hábitos. Aquí es donde yo quiero hablarte de algo práctico, porque muchas mujeres identifican el ciclo, pero no saben cómo interrumpirlo, y por eso fue por lo que desarrollé ese proceso sencillo de 7 días que no es teoría; son 7 audios cortos. Te estoy hablando de audios de 8-10-15 minutos, a la par de una hoja de trabajo que te guía paso a paso para identificar el patrón y comenzar a interrumpirlo.
Si tú sabes que hay algo en tu vida que se repite una y otra vez, me encantaría que hoy adquirieras esta serie especial; en un minuto yo te voy a resumir todo el aprendizaje de este episodio, pero si de verdad quieres trabajar ese ciclo como una guía paso a paso, puedes comenzar con esta serie; rompe el ciclo en 7 días. Puedes ir a Omayrafont.com y ahí vas a ver toda la información para que puedas entrar a esa serie especial.
Quiero resumir todo este episodio en una sola idea: los errores aislados no destruyen una vida; los ciclos invisibles sí pueden destruirla, porque un error te puede enseñar, pero un ciclo puede gobernarte durante años si tú no lo examinas. Muchas mujeres viven preguntando: “¿Por qué yo sigo así, Pastora?”, pero la pregunta correcta es otra; la pregunta que tienes que hacerte es: “¿Qué patrón está dirigiendo mis decisiones?”. Cuando esa pregunta aparece, algo se ilumina dentro de ti; ya no te defines por el error, sino que empiezas a analizar el proceso. Ese momento marca el inicio de un cambio real.
Hoy tú no necesitas hacer algo extraordinario, solo necesitas empezar a observar. La próxima vez que estés a punto de reaccionar igual que siempre, detente, detente un momento, respira y pregúntate: “¿Este es el mismo patrón de siempre o voy a responder diferente?”. Ese pequeño momento de conciencia puede ser el inicio de una vida distinta.
Quiero leerte en los comentarios; ¿cuál es el patrón que has visto repetirse en tu vida? Quiero pedirte que compartas este episodio con alguna mujer que tú sabes que está cansada de repetir los mismos patrones y que te suscribas a este canal, le des like a este video, comentes y compartas, porque solo así me ayudas a llegar a una mayor cantidad de mujeres.
Por último, me gustaría agradecer a todas esas mujeres que decidieron invertir un par de minutos de su vida leyendo.